Dibujo a lápiz estilo colonial 1800 de la Mulata de Córdoba caminando de espaldas hacia un barco fantasma que emerge de la cárcel de la Inquisición

Corría el año de 1618 en la Villa de Córdoba de los 30 Caballeros, hoy Córdoba, Veracruz. Vivía una mujer llamada Soledad, de quien nadie sabía su origen. Su piel morena, mezcla de sangre negra y española, y sus ojos almendrados la hacían la mujer más bella de toda la región de las Altas Montañas. Por eso todos la llamaban La Mulata de Córdoba.

Soledad no era una mujer común. Curaba con hierbas a los esclavos y campesinos de San Miguel Amatlán y San José. Las jóvenes del pueblo iban a verla para que les ayudara a encontrar marido, y hasta predecía eclipses y tormentas. Pero esa fama le trajo envidia. Las mujeres de la alta sociedad decían que no envejecía nunca y que salía una luz extraña de su casa en las noches.

Entre sus pretendientes estaba el más poderoso de Córdoba, Veracruz: Don Martín de Ocaña, alcalde de la Villa. Él le ofreció fortuna, regalos y matrimonio. Soledad lo rechazó todas las veces. Herido en su orgullo, Don Martín hizo lo peor que podía hacer en esa época: la acusó ante el Santo Oficio de la Inquisición de haberle dado un brebaje para volverlo loco de amor y de tener pacto con el diablo.

Ilustración vintage de la Mulata de Córdoba con vestido colonial sosteniendo mortero de hierbas frente a edificio de la Inquisición en Córdoba Veracruz
La Mulata de Córdoba, la curandera más temida y respetada del Veracruz colonial

En nombre de la Inquisición, derribaron su puerta y la llevaron presa hasta las mazmorras más temidas de todo México: el Castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz Puerto. Ahí la juzgaron. Vecinos a los que ella había curado, por miedo a ser acusados también, testificaron en su contra diciendo que la habían visto volar sobre los tejados de Córdoba, Veracruz. La condenaron a ser quemada viva con leña verde frente a todo el pueblo.

La noche antes de su ejecución, Soledad hizo algo que nadie esperaba. No rezó. Le pidió a su carcelero un pedazo de carbón. Con una maestría increíble, dibujó en la pared húmeda de su celda un barco enorme, con velas blancas desplegadas, listo para navegar. Un galeón perfecto. El carcelero se quedó hipnotizado viendo el dibujo.

“¿Qué le falta a mi barco?” – le preguntó Soledad al carcelero.

“¡Que navegue!” – contestó él.

“Pues mira cómo navega…” – respondió ella, y saltó dentro de la pared.

Soledad subió por las escalerillas que ella misma había dibujado y se paró en la proa del barco. Hizo un gesto de adiós con la mano y el barco comenzó a moverse sobre la pared, como si realmente estuviera en el mar. Ante los ojos desorbitados del guardia, el barco y la Mulata desaparecieron en la piedra.

Al día siguiente encontraron al carcelero loco, repitiendo sin parar lo que había visto, y la celda vacía. Afuera, en Veracruz, había una tormenta terrible que había cerrado el puerto. Aún así, pescadores de Antón Lizardo juraron haber visto un barco fantasma con velas blancas alejándose a mar abierto entre la lluvia.

Nadie volvió a ver a Soledad en Córdoba, Veracruz. Pero su leyenda es tan grande que hasta hoy, cuando alguien te pide un imposible en Veracruz, la gente dice: “¡No soy la Mulata de Córdoba!”. Su casa original ya no existe, pero su espíritu sigue en las calles del centro histórico de Córdoba.

¿Tú qué crees? ¿Fue brujería real o solo fue la mujer más inteligente de su tiempo que usó su arte para escapar de la Inquisición? Si vas de noche al Castillo de San Juan de Ulúa, algunos veladores juran que aún se ve el dibujo del barco aparecer en las paredes húmedas…

Ubicación actual: La leyenda nació en el Centro Histórico de Córdoba, Veracruz, y terminó en el Castillo de San Juan de Ulúa, Veracruz Puerto.

[Mapa: Centro Histórico de Córdoba, Veracruz + Castillo de San Juan de Ulúa, Veracruz, Ver.]¿Te gustó esta leyenda de Córdoba?
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PREGUNTAS FRECUENTES

En la Villa de Córdoba de los Caballeros, hoy centro de Córdoba, Veracruz, en las Altas Montañas.

Es la leyenda más documentada de Veracruz, registrada desde 1618 en archivos de la Inquisición y contada en San Juan de Ulúa.

Sí, en el Castillo de San Juan de Ulúa en Veracruz Puerto puedes visitar las mazmorras donde supuestamente estuvo.

Se usa en Veracruz cuando te piden hacer algo imposible, haciendo referencia a su magia para escapar.

¿Tú ya habías escuchado esta historia en Córdoba?

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